jueves, 1 de diciembre de 2011

EN LA CATEDRAL PORQUE ASÍ LO QUISO EL PUEBLO

"Cuatro arcángeles bajaban
y abriendo surcos de flores
al Rey de los Matadores
en hombros se lo llevaban."
Rafael Alberti "Joselito en su gloria"

Quizás uno de los hechos que más conmoción supuso en la Sevilla del Siglo XX fue la muerte en Talavera de la Reina del torero José Gómez Ortega, Joselito “El Gallo” o “Gallito” para diferenciarlo de sus hermanos Fernando y Rafael. La muerte producida por el toro Bailaor de la Viuda de Ortega ensombreció la Sevilla de inicio de los años 20.




Miles y miles de personas acompañaron el féretro del “Rey de los toreros” procedente de Madrid. Desde la Estación de la Plaza de Armas hasta el velatorio establecido en una de las salas del cementerio San Fernando de Sevilla. El paso de la comitiva fúnebre por la Alameda de Hércules, donde tenía su domicilio, fue una muestra de lo que os expongo. Abarrotada desde la entrada por la Calle Trajano hasta su salida camino del Camposanto por la Calle Relator.

El torero, escritor y cuñado de Joselito, Ignacio Sánchez Mejías, desolado ante el cadáver de Gallito
Sin embargo no faltó la polémica en los funerales del infortunado torero. Días después del entierro se celebró Misa de funeral en la Iglesia Catedral de Sevilla y aquí vino la polémica. Las clases altas de la nobleza y burguesía sevillana, si “rancias” son ahora, figúrense hace más de 90 años, pusieron el grito en el cielo por el funeral organizado a Gallito.
¿Y por qué?
Hay que tener en cuenta que Gallito era medio gitano y medio payo. Por sus venas corría sangre calé, por su madre la bailaora gaditana Gabriela Ortega Feria que había casado con el matador de toros sevillano Fernando “El Gallo” padre de Joselito. Para estas clases era casi una ofensa, a pesar que todos ellos adulaban a José por ser el mejor matador de la historia. Hasta dirigieron cartas al Sr. Arzobispo de Sevilla protestando por este hecho.

La Virgen de la Macarena vistió de luto por Joselito
Sin embargo, ahí estaba su amigo, el canónigo y escritor Muñoz y Pabón quien en un artículo en el Correo deAndalucía puso las cosas en su sitio. El artículo no tiene ningún desperdicio.
Reproducimos los siguientes y significativos párrafos:

"Por cierto que Joselito no podrá estar quejoso de Sevilla. Sevilla ha hecho por él, como torero, lo que ninguna otra tierra ha hecho con sus héroes de muleta y estoque: no ya sólo ufanarse y enorgullecerse de él, como una de sus glorias más legítimas, sino amarlo en vida y en muerte con ternura realmente maternal. Empezando por llamarle Joselito a secas, como pudiera llamarle su propia familia en el sagrario del hogar doméstico, y acabando por ungirlo rey de la tauromaquia, concediéndole la primera oreja que en la plaza de la Real Maestranza se había otorgado en el transcurso de los siglo [...]
Sevilla quería para la enormidad de la tragedia de su ídolo exequias de canónigo..., de grande de España..., de Ministro de la Corona..., de Príncipe de la Sangre..., de Rey..., de Pontífice. Con lágrimas en los ojos se ha acercado al Cabildo Metropolitano en demanda de ello.

El Cabildo, que tiene el raro acierto de ponerse siempre en la realidad de las cosas, ha accedido a la súplica con su proverbial benignidad y, una vez puestos a hacer unos funerales dignos de Sevilla, ha desplegado toda la asiática pompa de su incomparable liturgia:
¡la gran misa de Eslava y el terno del ViernesSanto!

Por cierto, que no han faltado títulos de Castilla -asistentes al acto- que han sentido escándalo de que todo un Cabildo Catedral haga exequias por un torero...

Pues, ¿qué? ¿No sois vosotros los que aplaudís a los toreros y los jaleáis; los que los aduláis, formándoles corte hasta las mismas gradas del Trono; los que os disputáis sus saludos como una honra; tenéis en más sus autógrafos que los de cualquier intelectual consagrado, y pujáis sus reliquias, a veces, las más íntimas,como las de un confesor de Jesucristo?

¡Cualquiera os entiende, piadosísimos varones!

Llegáis en vuestra democracia a rendir parias a la memoria del torero muerto, asistiendo a su funeral, y ponéis como chupa de dómine al Cabildo porque es "tan demócrata" que hace sufragios por un fiel que ha pasado a mejor vida en comunión con la Iglesia.
¿O es que va nuestro Cabildo a guardar estos funerales para cuando muera un político, enemigo de Jesucristo y su Iglesia, y venga la Real Cédula de ruego y encargo?

"Ahora, si Joselito no ha sido tan funesto para la nación y para la Iglesia como lo son los políticos -aquí entran también los locales-, nadie tiene la culpa. El pobrecito puede decirse que no ha hecho mal a nadie. ¡Ojalá que de todos los que mueren pueda decirse otro tanto!

¿Será por esto por lo que en los funerales de los políticos no suele haber más que 'la música y acá', y en las honras de Joselito ha estado 'toda Sevilla', empezando por vosotros, los títulos y los grandes, y acabando por los pobres y los humildes?

¿Es que os duele el contraste?... El remedio no está en Roma: mereced ser queridos en vida y llorados en muerte. El pueblo hará lo demás".

Por esta defensa, el pueblo sevillano regaló a Múñoz y Pabón una pluma de oro, que este, a su vez regaló a la Esperanza Macarena, la cual la luce todas las madrugadas del Viernes Santo en su procesionar por las calles de Sevilla.




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