miércoles, 28 de diciembre de 2011

SOBRE EL SUICIDIO DEL ESCULTOR ANTONIO SUSILLO

El ser humano, a veces por una tendencia casi innata a la exageración, cambiamos o modificamos los hechos históricos dándole una carácter legendario que no tienen en si y que, desgraciadamente, terminan distorsionando y en muchos casos, falseando la realidad.

Hace unos dias, presenciando el programa Cuarto Mileniun, me quedé un poco "pasmado" por una afirmación que se hacía y que se daba como verdadera.
Al caso. El programa versaba sobre un tema tan controvertido como es el caso de los Cristos que lloran, sangran, sudan...
Sin profundizar en este tema que no viene a cuento en lo que quiero relatar, resulta que entre los Cristos Milagrosos se incluía el Cristo de las Mieles del Cementerio de Sevilla. Casi todos conocemos la leyenda y no merece reiterarla.

Lo que más asombro me causó, es que en un programa serio, contrastado, con contertulios tan preparados se afirmara que el autor de esta obra, el insigne escultor sevillano Antonio Susillo, se suicidara al percaterse de su error al concluir la obra.


Todos sabemos que este Cristo presenta el pie izquierdo sobre el derecho pero fuera del basamento lo que induce a creer que en su realización el escultor se equivocó y luego para corregir el error sacó el pié izquierdo hacia afuera debido a que en la representación del crucificado la inmensa mayoría lo hacen al contrario y atribuyen a este supuesto error la depresión que terminó con el suicidio del autor.


Creo que esto es falsear los hechos y falsear los hechos es cambiar la historia, aunque ya no me extraña nada debido al revisionismo histórico existente en la actualidad, revisionismo interesado y subvencionado por ciertos sectores.

"La obra de Susillo destaca por su realismo y por el movimiento y la fuerza que imprime a sus esculturas. Influenciado por la escultura que se realizaba en aquel momento en París.
Susillo concibe sus obras como monumento a la grandiosidad de los personajes representados. Pero no busca una grandiosidad irreal o artificial, sino que refleja la grandeza de su espíritu, apelando a la fuerza interior de cada personaje. Así, podemos ver como el retrato de Miguel Mañara que decora los Jardines de la Caridad refleja la humanidad y bondad del personaje, pero también a un hombre decidido y convencido de sus ideales, que dio su vida por los pobres y los necesitados. A Velázquez lo representa como a un genio, orgulloso de sí mismo pero consciente de sus limitaciones, por eso lo representa altivo, pero con gesto sereno, sabedor de su valía pero también de sus limitaciones como hombre. A Daoiz lo representa como a un héroe, orgulloso, pero con las idea claras, rostro sereno pero demostrando su fortaleza interior.
Su Cristo de las Mieles es sencillamente magnífico, refleja al hombre que dio su vida por toda la Humanidad, pero antes que a un dios, representa a un hombre que está sufriendo como tal.
Llama la atención en algunas figuras de Susillo la colocación de uno de los pies fuera del pedestal, como si la escultura quisiera salirse de su encorsetada ubicación, dando sensación de fuerza a las figuras y entablando una relación más directa con el público que la observa."
Aquí esta la explicación técnica del motivo. Si te fijas bien en la obra, el Cristo de las Mieles en vez de parecer que sus pies están clavados uno sobre el otro parece como si sacara del basamento la pierna izquierda. El artista quería conseguir los efectos expuestos anteriormente.


En las esculturas de Ponce de León y de Daóiz, Susillo aplica la misma técnica.
En segundo lugar, ¿quién dice que Jesús fuese crucificado en esa postura? ¿no es más bien una costumbre histórica de los artístas?... por otra parte, no es el único crucificado asido al madero de esta forma, solo en la provincia de Sevilla existen más de cinco, entre ellos el de la Vera-Cruz de La Algaba.

En tercer lugar, creo que nadie se suicida tanto tiempo después de ocurido un hecho, sobre todo si las siguientes obras le llevan a la cumbre escultórica.

Antonio Susillo concluyó el Cristo de las Mieles en 1880 y el luctuoso suicidio de un disparo ocurrido en el rio Guadalquivir cerca de San Jerónimo se produjo en 1896.
Antonio Susillo, sufrió una gran depresión a la muerte de su primera esposa, posteriormente se casó en segundas nupcias y este matrimonio solo hizo ahondar la depresión del artista.
Hay quién apunta que nunca superó la muerte de su primera esposa. Otras historias dicen que no soportaba las deudas que le ocasionaba su segunda esposa, que pretendía vivir como aristócrata pese a la condición de artista de Susillo. Lo cierto es que nadie sabrá jamás por qué decidió hacer lo que hizo.

Lo que no parece serio, desde un punto de vista histórico, es afirmar que la muerte del autor tiene su origen en la gran escultura del crucificado del cementerio sevillano. Por que Susillo esculpió la obra tal como el quizo, siguiendo los cánones de su estilo, y por supuesto de error, nada de nada.

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