Hablar de la historia de La Algaba, “Al-gabba”, “El bosque”, nombre de origen árabe que es el que prefiero antes que el de “Balbilis” turdetano, pues no hay razones ni documentación histórica que la actual Algaba fuera una población turdetana, por el simple hecho que se encontraran en nuestro término municipal unas monedas con esa inscripción, es inseparable de la historia de su rio, el Guadalquivir,y de su Ribera de Huelva, pues sería obviar una parte inseparable de su ser.
El viejo Betis, el Tartesio de Estrabón ha sido durante siglos para nuestro pueblo como una madre buena para sus hijos, pero al mismo tiempo como un padre cruel y tirano que con sus descontroladas crecidas provocaba inundaciones que en muchas ocasiones estuvieron a punto de hacer desaparecer a La Algaba y a sus hijos.
Sin embargo, como siempre “la voz popular es sabia”; quién no recuerda, en épocas de inundaciones expresiones de nuestros antepasado como “ ¡niño lo peligroso no es el rio sino la rivera!”. Esa rivera, que desciende desde la sierra de Aracena, como una serpiente y que en épocas de riadas causaba tantos estragos en nuestra localidad.
Pero, cuál era la razón de este pánico de los antiguos algabeños y algabeñas hacia la rivera de Huelva. La contestación a esta interrogante nos las da la geografía. La rivera de Huelva nace en la provincia de Badajoz entre Fuente heridos e Hinojales en plena Sierra de Aracena a unos 500m de altitud, ya en la provincia de Huelva se le une la Rivera de Cala y durante su rápido curso descendente hacia su desembocadura en La Algaba, cuando llega al Guadalquivir en épocas de fuertes lluvias se encuentra a este crecido por estas y por el efecto de las mareas que en esta zona aún se notan, las aguas de la Rivera de Huelva retroceden al no poder desaguar, esto hace que sus aguas, que prácticamente rodean a La Algaba se salgan de su cauce inundando La Algaba. Esto unido a la inundación que provoca el Guadalquivir en su parte sur Oeste atrapan a nuestro pueblo y lo hacen preso de sus aguas convirtiéndolo en una auténtica isla, cuando otros arroyos como el Barbolí terminan rodeándola.
Situación geográfica de La Algaba, aprisionada entre el rio Guadalquivir y la Rivera de Huelva. Las flechas indican las vias de inundación.
Estudiar las riadas que en tiempos antiguos causaron tantas desgracias es complicado, pues no existen estudios específicos de las consecuencias de ellas en nuestro pueblo. Solo es factible, investigarlo a través de las consecuencias de estas riadas en la capital de la provincia, de la que sí hay interesantes estudios gracias a los cuales conocemos las terribles consecuencias de las inundaciones del Guadalquivir en nuestra localidad.

