No hay día que al escuchar los informativos de las distintas cadenas de televisión y radio no nos enteremos de nuevos casos de corrupción.
Es habitual, que todas las mañanas al levantarnos o bien, en la hora del almuerzo acompañemos las viandas con el caso Gurtel, los Eres, el comprador de cocaina de la Junta de Andalucía, Malaya, Minutas, Undargarín, y un sinfín de casos que si siguiéramos anotando harían de este post algo interminable.
Pero, la corrupción ¿es algo nuevo en la vida política española?
Rotundamente NO
La historia de España, desgraciadamente, está llena de personajes de todas las esferas políticas que hicieron de su actuar un camino de corrupción y engaños.
Quizás el caso más llamativo fue el del DUQUE DE LERMA.
Para que veamos que esto viene de lejos he traído a colación un caso de corrupción ocurrido hace más de 400 años y que es muy similar al que mañana podemos leer en cualquier periódico de papel o digital.
El magistral “pelotazo” del Duque de Lerma lo hizo inmensamente rico a base de manejar tráfico de influencias, corrupción, la información privilegiada y la venta de cargos públicos. Monarquía o Democracia da igual si se trata de desvalijar a un Ayuntamiento o al Estado.
EL ÍNCLITO DUQUE DE LERMA
El magistral “pelotazo” del Duque de Lerma lo hizo inmensamente rico.
¿En que consistió este real “pelotazo” urbanístico del Duque de Lerma?
Francisco de Gómez de Sandoval y Rojas Marques de Denia y Duque de Lerma a partir de 1599 tenía en sus manos todo el poder de España por dejación del Rey Felipe III, monarca incompetente, sin preparación intelectual y encima pusilámine. Más pendiente de la caza y del ocio, como después su hijo Felipe IV, dejaba el gobierno en manos de desaprensivos y especuladores llamados “validos”. El Duque, no buscaba el beneficio para el Estado ni para el Rey, sino para sí mismo.
El todo poderoso Duque para alejar al Monarca de la influencia de su abuela y de paso aislarse él mismo de los sectores críticos de Madrid ….¡decidió nada menos que trasladar la Corte a Valladolid!.
Francisco de Gómez de Sandoval y Rojas Marques de Denia y Duque de Lerma a partir de 1599 tenía en sus manos todo el poder de España por dejación del Rey Felipe III, monarca incompetente, sin preparación intelectual y encima pusilámine. Más pendiente de la caza y del ocio, como después su hijo Felipe IV, dejaba el gobierno en manos de desaprensivos y especuladores llamados “validos”. El Duque, no buscaba el beneficio para el Estado ni para el Rey, sino para sí mismo.
El todo poderoso Duque para alejar al Monarca de la influencia de su abuela y de paso aislarse él mismo de los sectores críticos de Madrid ….¡decidió nada menos que trasladar la Corte a Valladolid!.
Seis meses antes del traslado el “pájaro” del Duque realizaba varias operaciones inmobiliarias en beneficio propio comprando propiedades y solares en Valladolid. Ni que decir tiene que una vez establecida la corte en Valladolid, las propiedades adquiridas subían enormemente de precio y al venderlas proporcionaban al valido unas plusvalías enormes, incluso vendió al Rey la que se llamaba entonces “Huerta de la Ribera” por 30 millones de maravedíes.
EL PALACIO DE SAN PLABLO INCLUIDO EN LA VENTA DE LA HUERTA DE LA RIBERA
Años después, y con posterioridad a la compra de terrenos a bajo precio en Madrid, el duque decidió que la corte volviera a Madrid seis años después. Al vender las propiedades adquiridas ni que decir tiene que los beneficios fueron considerables.
Lo mismo que ahora, el Duque usaba testaferros para comprar solares “baratos” en Valladolid antes que el propietario tuviera conocimiento del traslado de la Corte (a partir del 9 de febrero del 1601) para “venderlos” después antes de hacer pública la noticia del retorno de la Corte a Madrid, hecho acontecido el 30 de enero del 1606. El Duque ¡era un aprovechado y un jeta!
Al Duque no le hacía falta recurrir al “soborno” ni a las “recalificaciones” para hacer “sus negocios”. El Duque era el amo y señor.
Por lo tanto: ¿quién le iba a toser al “valido” del “tontaina” de Felipe III? El Duque no necesitaba “comprar los favores” del concejal de urbanismo de Valladolid para enriquecerse.
Por lo tanto: ¿quién le iba a toser al “valido” del “tontaina” de Felipe III? El Duque no necesitaba “comprar los favores” del concejal de urbanismo de Valladolid para enriquecerse.
La reina Margarita, esposa de Felipe III no era partidaria de los abusos e influencia del duque de Lerma y a su alrededor tenía muchos consejeros descontentos también. Hubo una investigación de las finanzas que fue descubriendo el entramado de corrupción e irregularidades. Empezaron a caer culpables e implicados, entre otros el valido del duque, don Rodrigo Calderón que fue ejecutado en la Plaza Mayor de Madrid. Se desencadena una presión en contra del régimen y ante los acontecimientos, el duque aplica una estratagema que salvará su vida: solicita de Roma, siempre Roma, el capelo cardenalicio, es decir hacerse cardenal de la Iglesia Católica, que se le concede en 1618, al mismo tiempo que el rey le da permiso para retirarse a sus propiedades de la ciudad de Lerma. Murió en esta ciudad en 1625, retirado de la vida pública.
Cuando le fue concedido el cardenalato corrió por Madrid una coplilla que decía:
Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España, se viste de colorado.


Genial el artículo, que demuestra una vez más que la corrupción está impresa en el ADN de esta casa de putas llamada España.
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