lunes, 1 de octubre de 2012

CURIOSIDADES DEL MONASTERIO DE SANTIPONCE



El Monasterio de San Isidoro del Campo,  fundado en 1301 por Alonso Pérez de Guzmán, Guzmán el Bueno y su mujer, Maria Alonso Coronel, está situado en la localidad de Santiponce, cerca de la ciudad romana de Itálica, es sin duda una joya artística.
 El "Dios de la madera", el insigne escultor e imaginero Martínez Montañez, tiene aquí  obras dignas de las más altas cumbres del barroco. Entre ellas destaca sobremanera el fabuloso retablo de "La adoración de los pastores", la impresionante escultura de San Jerónimo, las de San Joaquín y Santa Ana, así como, un magnífico crucificado salido de la mágica gubia del imaginero de Alcalá la Real.



Hasta aquí todo bien y conocido por casi todos. Sin embargo, el Monasterio guarda una serie de hechos históricos y curiosidades quizás no bien conocidos por todos.

Cuando recorres su interior y te quedas embelesado por la importancia de sus obras, quizás no sepas que ese monasterio fue en su dia unos de los más importantes focos reformistas de la Península Ibérica, un foco que planteó serios quebraderos de cabeza al rey Felipe II.
Entre sus muros, se leyeron y tradujeron muchas obras prohibidas por la Inquisición, y claro está, esta no tardó en reaccionar y extender su terror entre aquellos clérigos que osaban alzar la voz contra la Iglesia de aquellos tiempos.
Así, muchos monjes fueron perseguidos, encarcelados y otros fueron llevados al QUEMADERO, situado en los actuales jardines del Prado de San Sebastian, lugar donde el Santo Oficio quemaba a sus condenados.
Entre los pasados a fuego estaban Fray Miguel y Fray Morcillo; sim embargo, una de las principales figuras pudo escapar Casiodoro de Reina, que con los años conseguiría la traducción al castellano de las Santas Escrituras, una de las principales realizadas en nuestra lengua y que se conoce como La Biblia del Oso por apareces este animal en la portada de su primera edición.


Otra curiosa historia o más bien anécdota que guardan sus paredes está relacionada con la tauromaquia: En este monasterio, reposan los restos del único torero salido de la nobleza. Rafael Pérez De Guzmán, descendiente de Guzmán el Bueno.
  Su vida es curiosa pero aún lo es más su muerte. Sus ilustres padres lo dedicaron al servicio de las armas, en el que se distinguió como oficial valiente y a los 28 años fue destinado al Regimiento de Caballería del Príncipe en la ciudad de Sevilla. Ahí, dejando las amistades de la nobleza toma contacto con el mundo del folklore y de los toros. Se cuenta que Pedro Romero y Antonio Ruiz "El Sombrero" lo vieron lancear reses bravas en el campo y presintieron que Rafael Pérez de Guzmán llegaría ser un gran lidiador. Fue a raíz de una corrida a beneficio de los pobres de la cárcel en Sevilla el día que estoqueó ocho toros y es cuando Rafael Pérez de Guzmán se lanza de pleno como matador dejando la milicia... Más rebasó su propia marca, en el año posterior estoqueó él solo en Granada diez astados de seis años, demostrado la destreza que poseía para el ejercicio de su profesión. Tomó la alternativa en 1831 en la plaza de Aranjuez, actuando con Roque Miranda "Rigores" y Francisco Montes "Paquiro". Este último le cedió la muerte de su primer toro. Estuvo ejerciendo como espada durante siete años consecutivos, llegando a ser unos de los lidiadores más destacados de su tiempo, demostrando su arte en varios lugares de España como: Madrid y Barcelona. Su vida tuvo un trágico final... Pues el caso, que contratado para lidiar en Madrid, Rafael salió de Sevilla en una diligencia... Al pasar por la provincia de Toledo fue asaltado por un grupo de bandoleros, al intentar desvalijar a los viajeros se estableció una lucha entre ambos, emprendiendo la huída los malhechores. Rafael Pérez de Guzmán con la gallardía propia de un militar salió en su persecución, uno de ellos que había quedado rezagado disparó contra él, con tan mala fortuna que acabo con su vida, no sin antes haber conseguido dar muerte a uno de los asaltantes. Cuando muere contaba con 36 años fue enterrado en el pueblo manchego de La Guardia y sus restos fueron trasladados posteriormente al Convento de San Isidoro del Campo.



Estos hechos históricos, son hoy en día bien conocido, sin embargo en mi visita al monasterio me sorprendió como una vez más, se ocultan datos históricos, y parece como la Santa Inquisición aún perdura censurando parte de la historia.

En mi visita, pude comprobar, como entre sus paredes no se menciona para nada los hechos históricos de la corriente protestante que hubo hace siglos entre sus antiguos muros, eso si, en la sinopsis histórica situada a la entrada del patio anterior al monasterio nos indica que este fue la cuna de la primera tradución de la Biblia al castellano (La Biblia del Oso),  cosa no cierta pues esta la hizo Casiodoro de Reina, en Alemania donde estaba exiliado, mas bien huido del Santo Oficio.

En cuanto a la sepultura del torero noble, Rafael Pérez de Guzmán, ni el más mínimo atisbo de su presencia. Me pregunto si para esa rama de Los Guzmanes, no supondría un atropello que uno de los suyos abandonara su círculo y se introdujera en el mundo del folklore y los toros.

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