El día 23 de enero de 1928 era fiesta en Madrid, los balcones y las ventanas de la capital de España estaban adornados por colgaduras, banderas y mantones, hacía frío y a las 11 horas el matador “Fortuna” inauguró la temporada taurina en la Gran Vía de Madrid.
Se preguntarán ustedes : ¿la temporada taurina se inauguró en la Gran Vía de Madrid? Pues sí, queridos lectores y paso a relataros los hechos.
La pareja compuesta por un toro y una vaca, propiedad del ganadero Luis Hernández, pertenecían a una punta de ganado que tras pasar por la Inspección Sanitaria de la carretera de Extremadura, se dirigía al matadero. A la altura del paseo de la Virgen del Puerto ambos escaparon de la manada y corrieron por la cuesta de San Vicente, plaza de España, calle de los Reyes, Corredera baja de San Pablo y calle de Valverde hasta llegar a la Gran Vía, hiriendo gravemente a dos ancianos, a un ordenanza de la comisaría del Hospicio y arrollando cuantos obstáculos encontraban en su camino.
Recorrido que hizo el toro de la Gran Vía, cerca de cuatro hilómetros
La vaca fue pronto inmovilizada gracias a una soga que llevaba atada en el cuello, pero el toro prosiguió su camino por la acera derecha de Conde de Peñalver (Gran Vía), patinando entre los baldosines, hasta que se encontró de frente con el diestro Diego Mazquiarán “Fortuna” que, utilizando su entallado abrigo como muleta, lidio a la vez con el toro y contra algunos jóvenes que consideraron la ocasión propicia para ensayar sus propios lances.
Al grito de ¡Traedme un estoque! le fue entregada al torero una espada demasiado endeble para la faena, procedente del cercano Casino Militar. Pero un chofer se prestó para ir a casa del maestro, situada en el número 40 de la calle de Valverde, a por sus trastos de matar. Quince minutos duró la faena del diestro mientras los espectadores pasaban del sobresalto al entusiasmo por ver una corrida de toros en lugar tan atípico. “Fortuna”, maestro del volapié, igualó al toro y clavó tres cuartos de su estoque sobre la res que malherida, emprendió una precipitada carrera que fue perseguida por su oponente hasta realizar su descabello.
“Fortuna” fue aplaudidísimo y vitoreado desde balcones, ventanas y aceras. Las dependientas de una cercana casa de modas le pidieron que cortase una oreja al toro; a continuación fue levantado en vilo por la gente y paseado triunfalmente por las calles, hasta el café Regina de la calle de Alcalá.
Fortuna en el momento de entrar a matar al toro huido
Con su amigo y compañero Tomás Gutiérrez, viajaba en busca de su oportunidad en los topes o sobre los techos de los trenes, comiendo lo que encontraban y ¡pasándolas duras!. Fue precisamente en la estación de Valladolid, al dirigirse a Sevilla, cuando al tirarse a la vía para cambiar de tren ninguno de los dos vio venir a otro que circulaba en dirección contraria; Tomás cayó bajo las ruedas del convoy mientras Diego era empujado fuera de la vía por la máquina, resultando ileso en el terrible accidente. Alguien, de entre los que presenciaron el suceso, apodó al muchacho “Fortuna” por su buena suerte y este fue su alias desde entonces.
Fortuna aclamado por las calles de Madrid
Usando mucho la mano izquierda en sus faenas, que siempre inaugura con naturales, entra con el estoque “sin paso atrás” dejándose caer según usanza clásica de buenos matadores. Así comienza su carrera como novillero en la ya desaparecida plaza de Tetuán (Madrid) en el año 1914, firmando seis corridas al precio de 50 pesetas, cada una.
Su fama iba en ascenso y los contratos se multiplicaban haciendo elevar la cotización de sus corridas, a la vez que su carácter pendenciero; así en julio de 1915 es detenido por emprender a capotazos y mamporros con una mujer, en la calle Santa Isabel de Madrid.
“Fortuna” toma la alternativa, tras una fulgurante carrera como novillero, el 17 de septiembre de 1916 de manos de Rafael Gómez “El Gallo”. En los carteles aparece junto a “Joselito”, “Belmonte” e “Ignacio Sánchez Mejías”, entre otros afamados toreros. No fuma ni bebe ni juega ni es supersticioso, pero sí le gustan las mujeres demasiado y gasta todo lo que gana. Su carrera está jalonada de cogidas graves, corridas en América y más detenciones por agresión en la vía pública.
Ya en el año 1927 la carrera de “Fortuna” va decayendo, a la vez que sus disputas con diversas personas siguen en aumento; así en noviembre de ese mismo año, pocos meses antes de su heroica gesta en la Gran Vía, es detenido y acusado por escándalo en la vía pública y desobediencia a la autoridad. Pero llega el 23 de enero de 1928 y es convertido en el héroe de la Gran Vía, por lo que recibe la Cruz de Beneficencia de manos del diestro Nicanor Villalta en la corrida de la Asociación de la Prensa, donde además de torear cortó una oreja.
El 17 de junio de 1931 tuvo el privilegio de torear en la inauguración de la plaza de toros de Las Ventas junto, entre otros, Juan Belmonte.
Sobre estas fechas los problemas mentales de Fortuna se van agudizando y se marcha a Lima (Perú) donde llegó a torear alguna corrida y enseñar los secretos de la lidia a la célebre Conchita Cintrón. Sin embargo sus problemas mentales seguían empeorando, incluso el gobierno peruano se vio obligado a demandar que fuese internado en un manicomio, donde pasó sus últimos días.
Quizás el héroe de la Gran Vía hubiese deseado que un toro bravo, de los muchos que estoqueó hubiese sido la causa del final de sus días y no la soledad de un lúgubre sanatorio mental peruano.
Si alguna vez pasan por la localidad vizcaina de Sestao y os dais de bruces con la Calle Diego Mazquiarán (kalea en euskera), estareis en la calle con que el ayuntamiento homenajeó a este hijo del pueblo.
Si alguna vez pasan por la localidad vizcaina de Sestao y os dais de bruces con la Calle Diego Mazquiarán (kalea en euskera), estareis en la calle con que el ayuntamiento homenajeó a este hijo del pueblo.




Si. Eso es. En Sestao hay una calle en recuerdo a él. Y tambien sigue en pie la casa donde nacio, esta situada enfrente de la estación de tren de la Iberia. Alli hay una placa que lo recuerda.
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