domingo, 2 de junio de 2013

EL RESCATE Y LOS DUROS SEVILLANOS

El rescate, el mangoneo y otras prebendas no son cosa nueva en la histórica político económica  de España. 
Eso si, hubo una época en que la inflación no existía, la época gloriosa de la moneda. Esto era así por que el dinero era de metal precioso, oro o plata y nunca perdía su valor. 

Así nuestros tatarabuelos que llevaban toda su vida ahorrando para la vejez cuando llegaba esta el valor de su dinero seguía intacto. En aquella época, hace siglo y medio aproximadamente no se podía emitir más moneda que el oro y plata de la que se disponía.

Pero, ¡ay Dios!, ahí estaban los políticos de turno, en este caso los de la Restauración Borbónica, es decir, los Cánovas y Canalejas para inventarse sus cosillas.

 Cuando nuestro país no tenía dinero comenzaron a emitir deuda fuera de España y como aval pusieron nuestra Isla de Cuba. Pero qué pasó?, España, como todos sabemos, perdió Cuba y aquí vino el desastre, teníamos una deuda grandísima y ya Cuba nos la había quitado los EEUU.

Nuestros políticos no tuvieron más feliz idea que emitir duros de plata a mansalva, pero eso sí, con menos plata que le correspondía.

 Esto abríó los ojos a los estafadores y claro está en algunas fundiciones comenzaron por su cuenta a fundir duros de plata con la mitad de plata. Estos duros falsificados corriendo y se extendieron por toda España quedando el mercado saturado de duros.

Una de las mayores aportaciones de duros falsos salió de la Fundición Cobián de Sevilla, realizada clandestinamente por un grupo de operarios, entre ellos pudo estar implicado, incluso, un famoso capataz de cofradías de la época que trabajaba en esa fundición, 

A partir de aquí a los duros falsos se comenzaran a denominar “DUROS SEVILLANOS”, a pesar de que en otras fundiciones de España también se falsificaron.




Desde entonces, en nuestro país nadie quería ya duros de plata, todo el mundo repudiaba la moneda, ni incluso los obreros la aceptaban prefiriendo cobrar su jornal en monedas de peseta, las compañías de ferrocarriles, privadas por entonces, tampoco las admitían.

A pesar de tantos falsificadores, el verdadero culpable fue el Gobierno que fue el primero en falsificar por las necesidades de la deuda contraída. Entonces se vio en la disyuntiva de tomar cartas en el asunto.

Y qué medida llevaron a cabo?

 Pues muy fácil, en 1908 el ministerio de Hacienda ordenó un gigantesco RESCATE DE DUROS FALSOS. Todo el mundo los podía cambiar por otros, supuestamente, buenos. 
Igual que ahora, por el desaguisado de unos pocos, con los impuestos de todos se tuvo que solucionar la cosa.

A partir de aquí se consolido la utilización del papel moneda, los billetes, que antes nadie quería y todo por la manía que tienen muchos políticos de GASTAR MÁS DE LO QUE INGRESAN.

1 comentario:

  1. Una pena ver este tipo de artículos rulando por la red. Todos ellos bebiendo de la misma fuente errónea.
    Primero.- Si cualquiera se toma la preocupación de analizar los famosos duros falsos, podrá comprobar que no sólo tenían la misma cantidad de plata, sino que algunos tenían más que los originales.
    Segundo.- Es cierto que los políticos de turno no fueron muy honestos, pero en ningún caso como aquí se pinta. Lo que realmente ocurrió fue que ante una saturación del mercado por plata venida de los Estados Unidos, el precio cayó a valores nunca vistos a finales del siglo XIX. Ello supuso para los gobiernos que acuñaban moneda de plata un importante ahorro en los costes, acuñando, como es el caso, duros de 900 milésimas (es incierto que se redujera la cantidad de plata) por un coste muy inferior al de su valor facial. De ello, obviamente, el gobierno obtenía pingües beneficios. De eso se dieron cuenta los falsificadores y evidentemente, se apuntaron al negocio. En algunos casos, hasta mejorando el porcentaje de plata, dado que les era más caro mejorar la riqueza de la aleación que emitir moneda más rica en plata que la oficial. NO es tan malo el lobo como lo pintan. Un saludo

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