domingo, 2 de febrero de 2014

EL TENDIDO DE LOS SASTRES

La cultura de los toros y el vocabulario taurino están formados en gran parte de frases célebres y aforismos que se han popularizado, tomando índole de expresión acuñada. 

Los vocablos taurinos se emplean en el léxico cotidiano de nuestras conversaciones y en las plumas de los más afamados escritores de nuestro entorno. También se pueden ver en trabajos de periodistas ágiles y chispeantes. Igualmente muchos de los más ilustres oradores han aplicado la terminología de la lidia para sus discursos parlamentarios, usando expresiones del argot taurino, fáciles de entender y con la intención de sentenciar o hacer un chiste de buen gusto, según el tono de la plática.

 Una de las frases acuñadas y que su origen es menos conocido por una gran mayoría de los aficionados y de las gentes que habitualmente la usan, es la locución de: el tendido de los sastres.

Muchos se preguntan, ¿de dónde viene esta expresión mezcla de gradería descubierta en las plazas de toros y persona que tiene el oficio de cortar y componer trajes? ¿Cuál es su procedencia?

Como todo conjunto de palabras que forman un sentido, tiene un significado al hilo de su frase, del mismo modo que muchos de los dichos que abundan en nuestro léxico son casi siempre referentes al tema en que tratamos y generalmente sentenciosos.


Hoy en día está extendido esa expresión a otros espectáculos distintos al de los toros, fútbol, conciertos, etc

El tendido de los sastres no es que fuera uno de los tendidos de la plaza donde era ocupado en su mayoría por costureros, pero a la sombra de ella se formó.

Pues bien, la antigua y vetusta plaza de toros de Madrid, situada en la Puerta de Alcalá, inaugurada en 1749, carecía de algunas dependencias, y hubo un tiempo en que «el taller de reparaciones» donde se cosían las tripas de los caballos heridos se instalaba en pleno campo, fuera del recinto de la plaza de toros.

 La gente que no tenían posibles para comprar una localidad pululaba por los alrededores formando corro para presenciar la operación de tan repugnantes costuras y, como aquél era un lugar más donde se congregaban espectadores, y éstos iban a ver coser, de ahí vino el llamar a dicho punto el tendido de los sastres, en referencia a los aficionados que no podían permitirse el lujo de una entrada, ya fuera pasando por la reventa o por los canales lógicos de la taquilla y estar presente en las operaciones de cosido de las lesiones abiertas de los caballos. 

También en este emplazamiento se veía pasar a los toreros desde la capilla a la plaza y de este modo, sin haber estado en la corrida, podían conocerse elementos tan importantes como los trajes de los toreros, toros que habían recibido banderillas de fuego, colocación de la espada, apreciando la muerte que había llevado por el sitio que tenía marcada la estocada o toreros heridos, puesto que la enfermería tenía salida junto a la puerta de caballos.

Desde ese lugar contiguo los aficionados imaginaban lo que ocurría en la lidia y discutían de la misma, teniendo como principales referencias las voces y los ruidos que el público producía.

En el famoso tendido de los sastres se reunían «lo mejorcito de cada casa», donde la animación reinaba en tan grande o mayor escala que dentro del ruedo.

Entre los «abonados» de dicho tendido había aficionados que luego fueron revisteros, entre otros Ángel Caamaño «El Barquero» que en más de una ocasión, orgulloso decía: «yo me hice buen aficionado en el tendido de los sastres».

 Estos tenían el abono perpetuo en el mismo y pase de «libre circulación» para las cuadras llenas de tísicos jamelgos, el cuartillo de capilla, situado a mano derecha del patio, habitación cuadrada, en cuyo fondo se levantaba un sencillo altar con la imagen de la Madre del Redentor y decoraban las paredes algunos trofeos taurinos, en los que no faltaba ni una sola de los atributos taurómacos, el desolladero y demás dependencias anejas al coso taurino. Todas las dependencias constituían un edificio de un cuerpo, situadas en la parte que hoy recoge la calle Claudio Coello y hacia las casas números 1 y 3.




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