lunes, 4 de febrero de 2013

CARACOL EL DEL BULTO, UN SEVILLANO CON GRACIA


Ya sabemos que Sevilla es una ciudad algo especial, dualista en su ser y alma, béticos y sevillistas, Joselito y Belmonte, Macarena y Triana,... Igualmente, muchas veces se conoce por la ciudad de la gracia, pero dentro de esta categoría, en nuestra ciudad habría que distinguir entre la gracia y el malaje o "esaborío", como en todos lados, y aquí en mayor gradación se da el tío que tiene gracia y el gracioso, este último un tío malaje y esaborio, aquel que se da de gracioso siendo más malaje que nadie.
 Lo que no cabe duda es que en la historia de nuestra ciudad han  existido personajes públicos con un "ángel especial", quien no recuerda a Vicente el del Canasto,  Antonito Procesiones, Laureano el enano de la Macarena  que trabajaba en el ayuntamiento y un largo etc.
El post de hoy va dedicado a un personaje muy especial que nació en Sevilla y murió en los años sesenta, me refiero a Caracol "el del bulto", padre del célebre cantaor Manolo Caracol.
Caracol el del bulto era un sevillano de la Alameda, cantaor de flamenco sin llegar al nivel de su hijo. Durante su existencia fue mozo de espadas de sus primos Rafael el Gallo y Joselito el Gallo, un personaje con un ángel especial y cuya vida está llena de anécdotas y curiosidades.
Repasemos algunas de ellas.


 LLegaba a Madrid desde Andalucía Joselito "el Gallo", y caminando la cuadrilla por el andén  de la estación de Atocha, al llegar a la altura de la locomotora esta expelió un gran chorro de vapor que fue a parar de lleno sobre Caracol "el del Bulto".  Este se ve que se llevó un buen susto, pero como el que no quiere la cosa y para salvar situación tan embarazosa se revolvió contra la máquina y le espetó con su acento andaluz:
 "Ahora me vas a venir con ese roneo, esos cojones en Despeñaperros".
 Aún los antiguos recuerdan el paso del tren de vapor por Despeñaperros, costándole  la misma vida subir la meseta, hasta el punto de que en ocasiones hubo hasta que empujarlos de ahí el comentario del viejo caracol de que esos bríos los echara subiendo la frontera natural entre Andalucía y Castilla.
Caracol "el del bulto", en la parte superior derecha de la foto, detrás de Juan Belmonte, cuando era mozo de espadas de Joseliro el Gallo

En otra ocasión , Caracol padre entabló una discusión con otro parroquiano de su misma trayectoria, y como de la discusión pasaron a palabras fuertes, «El del bulto» le dijo a su oponente aquello de, «a ver si eres capaz de decírmelo en la calle, que nos vamos a matar»; como el otro asintió, a la calle se fueron seguidos del resto de la clientela, y una vez fuera, el desafiador, que no era precisamente el Guerrero del Antifaz, viéndose cogido, le espetó al rival: «aquí hay mucha gente, y tú y yo nos vamos a ver las caras, pero en la Barqueta, donde estemos solos»; como el otro volvió a asentir, Caracol padre, sin saber ya por dónde salir, ni dónde meterse, le dijo al contendiente muy serio: «que estoy pensando yo que a ver quién paga el tranvía», con lo que la pelea se acabó entre la rechifla general.

 Nuestro personaje con su prominente bulto en la garganta, casi al final de su vida cantando, detrás su hijo, el gran Manolo Caracol.
Después de la muerte de Joselito el Gallo, Caracol el del bulto pasó a ser mozo de espadas del hermano de este Rafael el Gallo, hasta que su hijo, Manolo Caracol se consolidó como gran maestro del flamenco, y el del bulto paso a ser una especie de mozo para todo del cantaor.
Luis Caballero en su "Historias de flamencos" nos refiere otra anécdota de este personaje.
«La noche presagiaba fiesta. Manolo (Caracol) había reunido en el camerino unos cuantos amigos, a fin de tomar unas copas, terminado el teatro. A su padre (Caracol "el del Bulto") le había encargado le liara cigarrillos de un cuarterón de tabaco  que le habían regalado. Algo extraordinario. Cada vez que su trabajo en escena le permitía volver al camerino, repetía las excelencias de aquel cuarterón de contrabando que su padre, pacientemente, iba convirtiendo en cigarrillos.
 --Fumarse un cigarrillo, hombre. Ya veréis qué tabaco. Se vanagloriaba Caracol.
Una de las veces que entró, le preguntó a su padre si le había recogido aquella tarde no sé qué encargo importante. Y aquí fue Troya, porque al padre se le había olvidado el encargo. Se puso como una fiera. Cuando el padre pudo hablar, le dijo de la manera más amable, pero con cierto aire de preocupación:
 --Mira Manolito, hijo, no te pongas así, porque en un momento dao yo digo que este tabaco es de contrabando y te detienen.»
Manolo Caracol, paso la guerra civil en Madrid y en muchas ocasiones participó en festivales benéficos para la causa republicana y para levantar la moral de la tropa.
 En uno de ellos cuando Manolo estaba en plena actuación tuvo lugar un bombardeo por parte de las tropas nacionales por lo que los presentes tuvieron que poner pies en polvorosa hacia los refugios existentes, en su huida el del bulto no dejaba de gritar: " pero es que no paráis ni para almorzar".
 
MANOLO CARACOL "EL DEL BULTO", sin dudas un personaje especial.

1 comentario:

  1. Sevilla tiene un color especial, como todo el mundo sabe, pero no vio nacer a Caracol "el del bulto" que nació en Cádiz, en el barrio de Sta Maria por supuesto.

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