jueves, 1 de agosto de 2013

BLANQUET, EL TORERO QUE PREDECÍA LA MUERTE.

En ningún otro ámbito son tan respetados y admirados los personajes subalternos como en el mundo de los toros. De hecho, es muy frecuente referirse a ellos como toreros de plata, para diferenciarlos del matador, que lleva oro en su vestimenta. Los picadores también lo llevan, y también son personajes principales (recordemos, además, que durante un tiempo fueron los verdaderos protagonistas de las fiestas de toros, cuando consistían en una disciplina que la nobleza desarrollaba a caballo). Los peones, los banderilleros ejecutan, como sabemos, un trabajo sin el cual la lidia no podría existir.
Digamos que no sólo ponen al toro en suerte, para que el matador lleve a cabo la faena, sino que ponen en suerte la lidia misma, que es una labor de plural encaje de bolillos, de precisión relojera colectiva. Después, el matador es el que se queda solo ante la fiera, el que debe resolver el jeroglífico en marcha que significa cada toro, y por eso es el maestro; pero sin los toreros de plata no habría condiciones para resolver el jeroglífico.
Ha habido en la historia del toreo muchas cuadrillas de leyenda, muchos banderilleros famosos, y algunos acabaron por convertirse en matadores de renombre.
Pero ningún banderillero ha alcanzado la condición mítica del valenciano Enrique Berenguer, Blanquet. Fue el peón de confianza de Joselito el Gallo, el niñodios, el hombre a quien nunca pudo un toro, pero a quien un toro terminó matando en una de las más célebres tardes de tragedia en la historia de la tauromaquia. Tan gran peón fue Blanquet, y en tanta consideración lo tenía Joselito, que en más de un festejo se puso a sus órdenes en el tercio de banderillas, como homenaje, y ofició de peón de su peón.   
Cuenta la leyenda que Enrique Berenguer fue un individuo lunar, de violentas y repentinas supersticiones, de oscuros comercios con fuerzas insondables. La tarde en que mataron a Joselito el Gallo, el 16 de mayo de 1920, Blanquet olió fuertemente a cera en el waire de la plaza, y advirtió al maestro, a medida que transcurría la lidia, de que no debía salir al ruedo. El quinto de la tarde, Bailaor, mató a José Gómez Ortega. Hay una foto de Blanquet, velando el cadáver del maestro, en que se le observa envuelto en una misteriosa aura cetrina.



Blanquet, siempre al lado de Joselito



Dos años más tarde, en mayo de 1922, Blanquet figuraba en la cuadrilla de Manuel Granero. Camino de la plaza, en Madrid, el diestro detuvo el coche de caballos para hacerse una fotografía vestido de luces. Blanquet percibió de repente un fuerte olor a cera, y visiblemente atemorizado trató de que Granero no torease aquella tarde. Ante los reproches del maestro, la tradición oral asegura que Blanquet dijo: «Esta es la última foto que te haces, Manuel». Pocapena, un toro del Duque de Veragua, mató aquella tarde a Granero en una de las cornadas más horribles de la historia de la tauromaquia.



Blanquet se echa las manos a la cara horrorizado por la cornada que Pocapena ha infrigido a Granero.

Aterrorizado por su don de profecía, Blanquet se retiró de los ruedos, hasta que Ignacio Sánchez Mejías lo convenció para que regresase como su peón de confianza.
Blanquet terminó por aceptar, bajo el juramento de que si volvía a oler a cera, el maestro no torearía. El aguerrido Ignacio le dio su palabra de honor.
El 15 de agosto de 1926, Sánchez Mejías toreaba en la Maestranza. Estando en el callejón, Blanquet adivinó de nuevo en el aire un espantoso olor a cera. Al parecer se produjo un altercado entre Blanquet, Sánchez Mejías y el resto de la cuadrilla, cuando el peón valenciano trató de que Ignacio no saltase al ruedo. El caso fue que Sánchez Mejías incumplió su palabra, hizo su faena con extrema precaución y la tarde acabó sin percances, entre burlas de los compañeros de Blanquet.

Aquella misma tarde, cuando se dirigían en tren hacia la corrida del día siguiente, Blanquet cayó fulminado en su asiento de un súbito ataque al corazón.




ABC del 17 de Agosto de 1926 donde se relata fielmente la muerte de Blanquet

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